sorpresa

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viernes, 14 de marzo de 2014

Hoy era un mal día.

  Hoy era un mal día, tanto para el autista como para mí. Ya sabéis, uno de esos días pre-festivos. Yo pendiente de los niños y niñas que son mi responsabilidad, de aquí para allá, y él...para él demasiada gente, demasiado ruido, demasiados colores y demasiada música.
 
  Tan solo reseñar un detalle, uno de esos que engordan mi ego (y mi ego dicen que ya es obeso), y que hablan de como se va afianzando nuestra relación. A media mañana recibo un mensaje de mi compañera que decía "el autista pregunta por ti" (no hará falta decir que él siempre será, en este blog, el autista, nunca tendrá otro nombre que ese). He bajado al patio, lo he saludado, hemos jugado un rato más al pilla-pilla y nos hemos dado abrazos. Luego me ha dicho mi compañera el por qué de mandarme ese mensaje..."he visto que miraba para todos lados buscando a alguien y le he dicho ¿a quién buscas, al papa? y me ha contestado no, a pilla-pilla (le ha dicho mi nombre, pero ese tampoco aparecerá nunca en este blog). Lo dicho, mi ego pendiente de una visita al endocrino, y nuestra relación afianzándose, aunque vienen cinco días de vacaciones y quien sabe si me olvidará.

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